martes, 23 de marzo de 2010

EL PERDON RESTAURA LA FAMILIA

El perdón sana a todas las personas, en especial a los que deciden perdonar, y como tal conlleva a la reconciliación familiar. El perdón, en si mismo, lleva inmerso una sincera disposición de olvidar, la mejor forma de sanar heridas.
En el núcleo familiar, no hay duda que el ejemplo es fundamental, es de esta forma que se construyen los valores esenciales del ser humano. Sin embargo esos ejemplos, a veces no son todo lo mejor que uno deseara, esto por nuestra naturaleza humana de cometer errores, una y otra vez. Pero cuando la familia es una familia unida, sana, con sus valores bien enraizados, el perdón puede llegar de una forma más sencilla, no menos dolorosa, porque el dolor provocado por un error, pasa por toda una escala de sentimientos que afecta a todos los miembros de la familia de diferente forma. Sin embargo el amor por los seres queridos, dentro de ese núcleo familiar, hace del perdón una virtud.
El amor de familia es sacrificio para todos, los hijos, los padres, deben estar dispuestos a realizar su aporte de sacrificio para que la familia como un todo, pueda perdonar a quien cometió la falta o les falló en los valores.
El perdonar es un valor y un desafío, es la forma de demostrarnos a nosotros mismos, que nuestra capacidad de amar es más grande que el dolor. Que el perdonar nos da una mejor calidad de vida y devuelve la confianza a la familia, estimula el proyecto de vida que tiene cada persona, porque la familia ante todo es un equipo. Las familias y las personas que aprenden a perdonar y sobre todo a perdonarse a sí mismos, son familias mejor preparadas para enfrentar cualquier prueba, sobre todo aquellas tan duras como la muerte súbita de unos de sus integrantes. La familia es la esencia misma de la sociedad en que vivimos, el perdón y el amor familiar se reflejarán en nuestras calles.
Cuando los hijos aprenden a perdonar los errores de sus padres, de sus hermanos de sus amigos, estarán preparados para ser mejores padres y con toda seguridad preparados para llevar hacia adelante una relación de pareja cargada de felicidad. Igualmente, los padres deben estar preparados para perdonar los errores de sus hijos, no hay muestra más sincera de amor que el perdón, y el premio es acercarse aun más al amor de sus hijos.
El perdón familiar es el mejor remedio a los dolores de sus miembros y crea lazos afectivos que perduran por siempre, aún y cuando los padres u otro miembro de la familia se adelanten en el viaje hacia la eternidad. Es una excelente garantía de que los hijos formarán hogares, donde los valores esenciales serán el amor y el perdón, como respuesta al arrepentimiento por el error cometido.
Cuando las circunstancias de la vida, nos enfrentan ante una ofensa, el perdón es la respuesta del verdadero amor.

LA RECONCILIACION DE CENTROAMERICA

Hace ya más de 25 años, antes de la firma del histórico acuerdo de Esquipulas II, pensar en un proceso de reconciliación de los pueblos centroamericanos, era algo casi imposible. Solo el presidente Arias y su equipo lo soñaron. La verdad que lograr concurrir voluntades de los diferentes grupos involucrados, no dejaba solo de ser un hermoso sueño. Contra todas las pesadillas que vivíamos en esos días, el 7 de agosto de 1987, se dio el milagro, y todos los centroamericanos empezamos a ver nuestro sueño como una realidad. En esta fecha, en la ciudad de Esquipulas, Guatemala se firma un documento por parte, de los presidentes de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, denominado: “Procedimiento para establecer la paz firme y duradera en Centroamérica”, más conocido como “Esquipulas II”. En estos acuerdos, el primer punto hace referencia a la “Reconciliación Nacional” y estableció que esto era posible si se promovía: Diálogo, Amnistía, y se creaba en cada país una Comisión Nacional de Reconciliación.
El proceso de reconciliación por el que aboga este acuerdo, es una muestra de la necesidad que teníamos en aquel momento de volver a unir a las familias. Sobre esto podemos decir que 20 años después vemos frutos, como la transformación del Frente Farabundo Martí para Liberación Nacional, en un partido político permanente, que triunfa por primera vez, el año pasado en las elecciones y elige a Mauricio Funes como presidente de El Salvador, y todo dentro de un proceso pacífico y democrático. Sin embargo en Honduras nos tocó ser testigos de un retroceso en la búsqueda de la reconciliación. El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, es derrocado por los militares y sacado de forma ilegal hacia Costa Rica, donde se inicia toda una serie de negociaciones por parte de la comunidad internacional, para persuadir a los golpistas, de reinstalar al presidente elegido por el pueblo. Sin embargo, los militares lograron su cometido y esto nunca se dio. Hoy el presidente Porfirio Lobo Sosa, electo en las elecciones de noviembre pasado, en su toma de posesión llama a la “Reconciliación Nacional e Internacional para superar la crisis”. Hoy a diferencia de hace 20 años, la comunidad internacional no apoya los actos golpistas de los militares o la intervención militar como forma de cambio de los procesos políticos. Todo lo contrario. De ahí que el llamado que hace el presidente Lobo, debe ser acompañado de muestras de que su verdadera intención es buscar la reconciliación del pueblo de Honduras. Antes del golpe militar no existía en Honduras una resistencia civil como existe hoy y no es por medio de la represión policial o militar que se va a eliminar. Este tipo de movimientos nacen de los propios pueblos y por lo tanto es solo por medio de la reconciliación que se podrá dar estabilidad a un país y legitimidad a un gobierno, que a fin de cuentas es lo que debe buscar el presidente Lobo para Honduras. La entrega del poder de Micheletti y el exilio del ex presidente Zelaya a República Dominicana, no son el resultado de un inicio de un proceso de reconciliación, sino más bien producto de la presión internacional a la que está sometido el nuevo mandatario hondureño. Lobo ofrece la instalación de una “Comisión de la verdad” y añade que esta se va abocar a investigar lo ocurrido antes, durante y después del golpe militar contra el presidente Zelaya.
Los resultados de esta comisión y el cumplimiento, ahora parcial, de los acuerdos de Tegucigalpa-San José, propuestos por el presidente Arias Sánchez de Costa Rica, serán el reto que debe asumir el presidente Lobo, si su sana intención es la búsqueda de la verdad real de los hechos que motivaron la crisis política del estado hondureño. Ahora bien, si su proyecto es maquillar la crisis interna con el único objetivo de obtener el reconocimiento internacional, en su legitimidad, siempre estará presente la ausencia de un verdadero proceso de reconciliación en beneficio de todas y todos los hondureños.
El anhelo de todos los centroamericanos es y será en los años venideros, la búsqueda de un desarrollo social y económico equilibrado, que conlleve mejores condiciones de vida a los sectores que históricamente, han sido los más golpeados y consecuentemente, los más desposeídos. La crisis hondureña, dejó en evidencia que existen muchas regiones en donde las comunidades no están recibiendo servicios básicos como son los de salud, telecomunicaciones, educación entre otros, aunado a la inseguridad alimentaria que se está convirtiendo en el verdadero factor desequilibrante para los pueblos centroamericanos. Por el bien de la paz del área, esperemos que las palabras del presidente Lobo se transformen en hechos y en respeto de los derechos de todas y todos los hondureños.

EL SISTEMA PENAL SI ES ALCAHUETA

Una de las grandes fuentes de inspiración para la Revolución Francesa, ciertamente fue, la búsqueda de soluciones a los problemas sociales de la época. Esta revolución significó pasar de las sociedades estamentales, herederas del feudalismo, al modelo de sociedad capitalista. La burguesía, consciente de su papel preponderante en la vida económica, desplazó del poder a la aristocracia y a la monarquía absoluta. Los revolucionarios franceses no sólo crearon un nuevo modelo de sociedad y estado, sino que difundieron un nuevo modo de pensar para la mayor parte del mundo.
Amparados a estos principios y en una interpretación irracional de los derechos humanos, ahora vemos como el sistema penal costarricense, compuesto por la policía de proximidad del Ministerio de Seguridad Pública, las cárceles del Ministerio de Justicia y Paz; el Poder Judicial en todas sus instancias, Magistrados, Ministerio Público, Defensa Pública, Organismo de Investigación Judicial y los propios Tribunales de Justicia, han vuelto al Sistema Penal actual en Alcahueta. La impunidad campea por todos lados. La policía de proximidad nunca esta próxima a cumplir con los ciudadanos, y sobre todo ante el llamado de auxilio. El Sistema Penitenciario Nacional, evita a toda costa que se cumpla con las penas privativas de libertad impuestas a los delincuentes y aplica cuanta excusa legal exista, para dejarlos en libertad, abusando de cualquier beneficio que nació para gratificar al privado de libertad, que muestre arrepentimiento y deseos de reincorporarse a la sociedad, en pro del beneficio común. El Ministerio Público y sus colegas de la Defensa Pública, no se esfuerzan por aplicar la prisión preventiva y más bien buscan a toda costa como dejarlos libres, con solo que diga que tiene domicilio fijo y empleo es suficiente para su libertad. Claro que nadie verifica esta información. Viva la justicia pronta y cumplida. Pero si además de todo lo anterior el “pobre” delincuente llega a un proceso judicial, tiene dos comodines más: “conciliar con el ofendido” y el “in dubio pro reo”, con el apoyo de la defensa pública.
En otras palabras, todos los delincuentes siguen en las calles, gracias al Sistema Penal Costarricense, que no le preocupa para nada la seguridad ciudadana, pero si los derechos humanos de los asesinos y asaltantes.
Mientras la prisión preventiva y la imposición de penas privativas de libertad estén supeditadas a una serie de “beneficios” nunca podremos los ciudadanos esperar que las penas que establece el código penal se apliquen y se cumpla el principio de castigo al infractor penal.
La triste rendición de cuentas del presidente de la Corte Suprema de Justicia, Dr. Luis Paulino Mora Mora, quien además cuenta con un larga carrera judicial como penalista, quien afirmó: “El Sistema actual no es Alcahueta”, la solución al problema de la delincuencia, no se soluciona con meterlos a todos a la cárcel agregó, ciertamente no es la mejor solución pero todos los que delinquen deben ir a la cárcel, así lo establecen las leyes. Es bueno recordarles a los funcionarios judiciales que ellos prometieron hacer cumplir las leyes de la república, en defensa de los ciudadanos honestos.
No es posible, que como al Estado Costarricense le resulta más económico no cumplir enviar a la cárcel a los delincuentes se tome esto para justificar que los sentenciados e imputados anden sueltos por las calles de San José.
Podríamos continuar dando ejemplos de la situación tan deplorable en que vivimos los ciudadanos, la pérdida de credibilidad tan acelerada que está sufriendo el sistema penal, está generando que cuando una persona es víctima de la delincuencia opte por no poner la denuncia. La sola razón de someterse al proceso penal en su condición de víctima es doblemente doloroso, para que al final, ya de antemano se sepa que se va a declarar inocente a su agresor, por un tecnicismo o sencillamente gracias a un beneficio invocado a tiempo por su excelente defensa, que en la inmensa mayoría, es una defensa pública, pagada y contratada, por los impuestos que pagamos todos. Y además de perder los objetos materiales sustraídos, o el dolor de la muerte de un ser querido en manos de un delincuente, los tribunales de “justicia” se encargan de que pierda lo último que le quedaba, la fe en la justicia y además de quedar expuesto a la insolencia de los actores del circo judicial que vivimos día a día.
En el fondo aquí hay un problema de imagen internacional. Un interés oculto. Si la población penal es baja, Costa Rica brilla en los foros internacionales como el país que menos delincuentes presos tiene, y nuestros funcionarios pueden “viajar” a exponer lo bien que estamos, pero lo cierto es que los tenemos a todos libres y con permiso para dominar a la sociedad civil.
Para el próximo año, todos los que están involucrados en el Sistema Penal Costarricense, deben hacer conciencia y dejar de lado las estadísticas blancas y tomar más en serio las estadísticas negras que se construyen con el dolor de la familia costarricense.
En estos días la directora General de la Defensa Pública, salió en defensa de su jefe, el Presidente de la corte y hace toda una explicación de porque ellos solo se limitan a aplicar la ley sin importar a quien. Que el Sistema Penal no es alcahueta, aquí empieza a equivocar sus argumentos, primero el poder judicial, es solo una parte del sistema penal, e ignora que el sistema penal es más amplio que el código penal y procesal penal. Segundo no podemos alegar los derechos constitucionales de los delincuentes para justificar la impunidad que reina en Costa Rica. No olvidemos que la Defensa Pública es, precisamente, la oficina encargada de hacer valer los derechos de los delincuentes, y tristemente no hay una oficina para exigir que se resguarden los derechos de las víctimas que somos todos los habitantes honestos de la república.
La democracia, también es, respetar los derechos de los ciudadanos, exigir el cumplimiento de la ley, no es inhumano pedir que se cumplan las penas tal como debe ser. La verdad es que todos los ciudadanos sabemos que por tecnicismos legales la gran mayoría de delincuentes quedan libres.
Efectivamente, la corriente abolicionista no está en los expedientes legislativos, está en los despachos judiciales, que hacen hasta lo imposible porque los delincuentes sigan en nuestras calles haciendo de las suyas, la mafia sabe que los tribunales de justicia nunca los van a enviar a la cárcel de forma directa. La Asamblea Legislativa ha promulgado leyes que buscan que los delincuentes infractores estén en las cárceles, pero si el Sistema Penal no funciona, esto jamás será posible.
Cuando los infractores reciben el justo castigo por su conducta, la democracia constitucional demuestra que está funcionando. Lo que pedimos es un Sistema Penal con soluciones, no con pretextos para alcahuetear.

jueves, 10 de septiembre de 2009

CODIGO ELECTORAL Y PARTICIPACION POLITICA


Sin duda alguna este nuevo Código Electoral, Ley 8765, publicado en el alcance 37, de la Gaceta 171, del miércoles 2 de setiembre del 2009, viene a realizar cambios importantes para las elecciones del 2010 y los venideros procesos electorales. Vamos a empezar por analizar el artículo 2, que establece los principios de participación política por género y que dice textualmente: “|La participación política de hombres y mujeres es un derecho humano reconocido en una sociedad democrática, representativa, participativa e inclusiva, al amparo de los principios de igualdad y no discriminación. La participación se regirá por el principio de paridad que implica que todas las delegaciones, las nóminas y los demás órganos pares estarán integrados por un cincuenta por ciento (50%) de mujeres y un cincuenta por ciento (50%) de hombres, y en delegaciones, nóminas u órganos impares la diferencia entre el total de hombres y mujeres no podrá ser superior a uno. Todas las nóminas de elección utilizarán el mecanismo de alternancia por sexo (mujer-hombre u hombre-mujer), en forma tal que dos personas del mismo sexo no puedan estar en forma consecutiva en la nómina.”|
Esta norma es más relevante de lo que muchos podemos imaginar, su nacimiento se fraguó antes de 1985, cuando el entonces candidato a la presidencia de la república, Dr. Oscar Arias Sánchez, promovió para que Doña Matilde Marín Chinchilla, diputada del periodo 1982/1986, fuera electa el 1 de mayo de 1985, como la primer mujer costarricense en ser elegida presidenta de la Asamblea Legislativa, sin embargo las miserias del juego político lo impidieron y ese sueño se quedó postergado hasta el 1 de mayo de 1986, cuando ya el Dr. Arias Sánchez, era el presidente electo y estaba a ocho días de asumir la Presidencia de la República, en su primer periodo. Las puertas se abrían, Doña Victoria Garrón Salazar, caminó junto al Presidente Arias, para rendir ella, juramento como la primera mujer vicepresidenta de la República y en varias ocasiones asumió el ejercicio de la presidencia.
Ahí nació un sueño, el sueño de una Costa Rica, para todos, donde las mujeres y los hombres reconoceríamos la igualdad, los años han pasado y hoy es una realidad jurídica, solo resta aplicar la ley y exigir su cumplimiento para siempre. A toda idea le llega su hora y a esta idea de soñar con una sociedad igual, le llegó su hora.
Desde1949, cuando la Asamblea Constituyente reconoció el Derecho de la mujer a emitir el voto, y la aspiración de ser electa, digo aspiración, porque hasta esa fecha era solo eso, una señal a futuro. Nadie se podía imaginar ¿cómo podría operar esa libertad que se le estaba dando a la mujer costarricense?, ya que el ideal es una participación inclusiva en la toma de decisiones políticas. Aun, después de la aprobación de esta norma dentro del Código Electoral, está por verse como van a convertir en una realidad social -la inclusión social- y que no solo quede como una aspiración jurídica.
Los primeros antecedentes legislativos, que empiezan a derribar los muros de la intolerancia y la exclusión política, los encontramos en la Ley 7142, del 2 de marzo de 1990, publicada el 26 de marzo de 1990, conocida como Ley de Promoción de la Igualdad Social de la Mujer, esta ley reitera la obligación del Estado de promover y garantizar la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, donde el género deje de ser una causa de exclusión. Los Derechos Humanos comienzan a dejar su rostro de hombre para mutarse en un rostro humano, sin exclusión de género.No hay duda que vamos hacia una sociedad más civilizada que comienza a cerrar las puertas de los exclusivos círculos de

LA PSOT CRISIS

Ahora, que todos hemos vivido y sentido la crisis financiera internacional, por un supuesto mal manejo de los bancos comerciales y las bolsas de valores. Cuantificar los efectos de esta crisis, es tarea que apenas comienza. Las finanzas mundiales se alistan para la reactivación, pero está no podrá ser, si primero no hacemos un inventario de los daños, principales y colaterales, -entre otros- la pérdida de credibilidad de los mercados accionarios, bancarios y financieros, asi como el desempleo, la pérdida del poder adquisitivo de los consumidores, una merma radical en la recaudación de tributos, la baja en las exportaciones e importaciones, la desaceleración de la inversión inmobiliaria y las perdidas de las operadores turísticos, por la casi paralización de este sector.
Teniendo claro este escenario, el segundo semestre del 2009 y el primero del 2010, serán los que conoceremos como la “post crisis” En este periodo, se busca alentar la “recuperación” de todos los actores . El gobierno de Costa Rica, se prepara para enfrentar esta nueva crisis, buscando como rescatar las finanzas publicas, reactivar la actividad comercial, turística y que los sectores financieros generan confianza en los inversionistas. Que los costarricenses vuelvan a consumir bienes y servicios, pero a su vez esos costarricenses necesitan de poder adquisitivo para entrar dentro de ese circulo comercial y ser parte del efecto multiplicador de la economía. Todo esto sin perder la vista que este periodo (julio 2009 a febrero 2010) estaremos en periodo electoral, que equivale a gastos adicionales para el Estado.
Ahora bien, y todo esto ¿como lo percibe la familia costarricense?, ¿qué significa esto en el presupuesto familiar?, ¿el cambio de nombre a la crisis, incide en una mejora en la condición de vida de la familia? Aun no sabemos quien nos va a responder estas preguntas.
Lo que si es cierto es que la crisis o postcrisis si va a afectar las próximas elecciones. En otras palabras la voluntad electoral de los ciudadanos y las pocas lealtades políticas, que aun quedan o de las que pudieron haber disfrutado los partidos políticos, en esta campaña se podrían acabar. El elector va a estar animado por las propuestas, mas que por las figuras que formen la oferta presidencial.
El cliente electoral quiere saber ¿como va a resolver el próximo gobierno los problemas que lo afectan? Que el dólar mantenga un equilibrio, que el salario crezca de forma efectiva, que la inflación deje de ser el hacha que amenaza todos los días la dieta de su familia. ¿Cómo a generar mas y mejores empleos? Que le garanticen que los servicios públicos no van a caer mas bajo. Que las operadoras de pensiones van a dejar de perder y terminar de acabar con la confianza en el sistema. El líder político que tenga una respuesta convincente para estas respuestas, será el próximo presidente de Costa Rica.
Hemos visto la seguridad alimentaría debilitarse, los servicios públicos de transporte colapsarse y los crímenes de los ciudadanos a la orden del día. Y estas son crisis que el ciudadano siente y no han recibido la respuesta adecuada y oportuna que se necesitan.
El nombre que le demos a la crisis es irrelevante para los padres y madres de familia. Se ha abierto una brecha y si seguimos agrandando esa brecha, que existen entre la Costa Rica de los autos del año y la Costa Rica que no tiene para comer, vamos a ver a las familias salir a las calles y renegar contra la institucionalidad del país.
El pueblo solo quiere un gobierno, el gobierno que de solución a los problemas que le aquejan.

CARTA A UNA HIJA

Hace 20 años empezó la aventura mas importante y enriquecedora de mi vida. La oportunidad de ser padre de una hermosa niña que nacía a las 12:03 del 27 de julio de 1989. A partir de este acontecimiento mi vida cambio, ni los 4 años de casado que llevaba, fueron tan impactantes. A mi corta edad (25 años), se había consumado mi familia.
Ciertamente, mi hombría seria sometida a prueba, los ejemplos de mi abuelo materno, de mi suegro, marcaran ese carácter, esa actitud, y la disposición de entrarme por completo a ese sueño que era ser padre. Ser padre era para mi algo totalmente novedoso, mi figura paterna lo fue mi abuelo materno. No sabia lo que era jugar con una niña, compartir la crianza y educación de esa niña. Han pasado 20 años desde que asumí esa responsabilidad, han sido muchos inviernos, la acompañe a dar sus primeros pasos, estuve a su lado cuando salían sus dientes, la lleve al jardín de niños, salía corriendo de mi trabajo para estar a su lado. Viví y llore sus enfermedades. Cometí errores, todos de los cuales me arrepiento, -pero nunca abandone mis deberes- y esos errores, fueron mas producto de mi falta de experiencia, que por actos malintencionados.
Ese sueño, hoy cursa 3 año de su carrera universitaria en la Universidad de Costa Rica, y todos los días enriquece nuestra familia, a sido victima de los tiempos modernos, ha visto de cerca los acosos sexuales que vive todos los días su genero. Nació con la ley de igual de oportunidades entre la mujer y el hombre, ha sido testigo de la lucha contra la violencia domestica y votara por primera vez en unas elecciones nacionales, donde la mujer tiene una oportunidad real de dirigir a Costa Rica. En su sueño de país, esta una Costa Rica, inclusiva, sin restricción y donde para nadie será una novedad ver a las mujeres aportando sus fuerzas laborales, en donde igual paga por igual trabajo. No hay duda que tu, hija mía, naciste de un sueño –mi sueño de ser padre- creciste dando amor y hoy sigues soñando como el mejor sueño de la vida. Tu vida.

FAMILIAS DURADERAS

Dentro del contexto social que vive Costa Rica, hoy mas que nunca es de suma importancia destacar el ideal del constituyente de 1949 cuando dejó constancia de la voluntad de proteger a la familia: “ La familia, como elemento natural y fundamento de la sociedad, tiene derecho a esa protección del Estado. Igualmente tendrán derecho a esa protección la madre, el niño, el anciano y el enfermo desvalido” (articulo 51 Constitucional). De esa disposición constitucional devienen una serie valores que son la esencia de una sociedad: La Familia, la madre, el niño, el adulto mayor y las personas con discapacidad.
Ciertamente, todo deseamos convivir dentro de una familia duradera, ¿pero cuando este deseo se plasma en realidades?, sobre todo, si pensamos, en los ataques de la que es víctima la familia, todos los días. Queda en evidencia que en Costa Rica se carece de una institución generadora y rectora de una política publica para la familia, que de existir, seria la forma en que se apostaría a tener familias duraderas y felices. Esta desarticulación la notamos en la lucha por erradicar la violencia intra familiar, que se da, pero con una perspectiva de genero y no como un problema integral que ataca y destruye a la familia y sus miembros. En una crisis de esta naturaleza, se debe velar por la atención de la familia, y no solo en términos de victima y agresor. La desintegración familiar es la consecuencia real de una ausencia de política publica, por el incumplimiento del Estado a proceder conforme al “titulo V de la constitución política, en cuanto a los derechos y garantías sociales”, que cubren a la familia costarricense.
Un modelo país que no apueste a la defensa y construcción de la familia, es un Estado sin esperanza, sin futuro. Siempre decimos con cierto grado de cinismo, que el futuro es la juventud y resulta interesante preguntarnos pregunto ¿qué futuro le estamos ayudando a construir a esos muchachos? ¿Un futuro en donde sigan sintiendo a la familia como el principal escenario de violencia, de traición, de abandono?. No hay duda que por el camino que vamos, eso es lo que les vamos a dejar heredar.
Los jóvenes necesitan descubrir que el ambiente familiar es un espacio donde se cultiva el amor, la solidaridad, la comprensión, y es un refugio, cuando sentimos la necesidad de afecto. Esto lo podremos lograr, únicamente, cuando la familia sea impactada por una verdadera atención integral, que la protección constitucional se traduzca en políticas públicas a corto, mediano y largo plazo.
La familia debe ser parte del proyecto país y dejar de ser un simple enunciado, nuestra realidad nos ha mostrado que existen diferentes formas de integración familiar, la familia tradicional –la judeo cristina, de padre, madre y el niño-, no es la única, tenemos a las familias unipersonales, en donde madres son jefes de hogar, -En Costa Rica ya superan el 50%- que deben asumir este rol por diferentes circunstancias, tales como la viudez, la condición de madre soltera, pero la mayor razón el abandonó de los padres a asumir la responsabilidad que la paternidad conlleva.
Esta variación de la composición familiar y su casi nula protección, nos lleva a otra serie de problemas: la pobreza, la deserción escolar, embarazos no deseados, madres adolescentes, la delincuencia –en todas sus formas- que sin duda alguna todos anhelamos erradicar de nuestra sociedad.
Resolvamos los problemas desde donde nacen y no solo sus efectos. Debemos blindar a la familia –tal y como establece la constitución- con una verdadera protección y así tendremos ciudadanos mas felices, jóvenes soñando por un futuro mejor, una sexualidad responsable, nuestras calles en ambientes mas seguros.
En resumen, todos los actores sociales, llaméense gobierno, ciudadanos, sociedad civil, instituciones privadas, debemos unir esfuerzos en pro de la familia. De que vale generar riqueza económica si como nación, solo generamos conflictos familiares. Debemos revertir este proceso y generar mas y mejores familias. El Estado tiene la última palabra. En las ultimas campañas electorales la familia ha estado ausente como tema. Quizás esto se deba a que la familia como tal, -como unidad- no se presenta como un grupo de presión, como si lo son las mujeres, los adultos mayores, las personas con discapacidad, que su apoyo se traduce en votos. Tenemos el ejemplo del Partido del diputado Oscar López que logro capitalizar el descontento de un sector como son los personas con discapacidad.

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