No hay quinto malo dice el dicho popular. Parece que el pueblo Salvadoreño así lo comprendió y les dio la oportunidad política al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional y a su candidato, el ahora, presidente electo Carlos Mauricio Funes Cartagena, 2009-2014, después de cinco elecciones, desde su transformación a partido político en 1989.
La historia de los países de América Latina es la historia de la desigualdad, de la exclusión, de la falta de oportunidades, más que una historia de la pobreza, ya que América Latina es una las zonas mas ricas del mundo, donde desde la conquista se han extraído riqueza que se han repartido por el resto del mundo.
Esta elección no es una elección cualquiera, representa para América la esperanza de abrir las puertas a los habitantes excluidos, -que son millones- de esas personas que deben vivir en niveles de pobreza, o por debajo de la línea de pobreza.
La República de El Salvador, un país conformado en un 90% por mestizos y solo un 9% de blancos, es una nación que se llena de esperanza por los vientos de cambio. El perfil económico que va a heredar el presidente Funes, no será el más halagüeño, al igual que todas nuestras pequeñas económicas, este país enfrenta la recesión de los Estados Unidos por su impacto en la construcción, la industria, un descenso en las remesas y la caída de las exportaciones. Todo un reto para el FMLN, pero solo una reforma fiscal, podrá permitirle a su económica buscar una estabilidad y crecimiento. La justicia tributaria es un buen vehículo para permitir que el rico pague como rico y el pobre como pobre.
Debe atender una población, proyectada para el 2009, en 7.367.000 habitantes, de los cuales, la gran mayoría no perciben mejoras en su calidad de vida, es decir sienten una evidente exclusión, porque las políticas públicas, no han resuelto en nada la desigualdad histórica de la región. Este será otro reto del presidente Funes.
Transformar la visión país. Que las políticas públicas y la gestión pública se transformen en verdaderos medios de integración e inclusión social, de todas y todos los Salvadoreños que han sido excluidos del Sistema, o quizás nunca han sido parte del sistema, por las condiciones en que han tenido que vivir esas desigualdad. Es la hora de los ofendidos socialmente. Sin duda va a requerir de una gran inversión social, para dotar de vivienda, educación, salud, empleos justos y bien remunerados a los ofendidos. Donde el Salvadoreño no tenga que buscar su sueño americano en otras tierras, que pueda regresar y sentir que le llego su turno, de dar sus fuerzas junto a su familia y no desde la soledad de un frio banco en alguna ciudad Estadounidense, enviando su amor en una remesa. Será este quizás el reto más importante por asumir.
Esta elección muestra a un país que no deja de soñar y que ha esperado pacientemente un cambio. Este cambio, por si mismo, es otro reto. Para que a mediados del 2014, el pueblo que hoy lo apoya sienta que la riqueza nacional es de todos y no de unos pocos, que la democracia es la esperanza de seguir creyendo y que el panorama de El Salvador, de mañana, sea más inclusivo y menos desigual.
Felicidades a este pueblo por no renunciar al verdadero sueño. El sueño de una América sin desigualdades. Felicidades Presidente Funes.
Publicado en el Periodico La Prensa Libre, 25 de marzo del 2009
No hay comentarios:
Publicar un comentario